Ana Mar Gil Urnicia - Pintura figurativa y realismo
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PINTURA FIGURATIVA Y REALISMO:

LA INMORTALIDAD DE UN SENTIMIENTO MOMENTÁNEO

Nunca antes una vista del mediterráneo había logrado comunicar con tanta fuerza los sentimientos humanos, hasta que Joaquín Sorolla, el pintor valenciano, plasmó en sus lienzos estampas cotidianas a orillas de la playa, cargadas de esa visión tan propia de los realistas definida en la frase de Novalis: “Por encima de todo buscamos lo absoluto y sólo hallamos cosas”.

 

Los sentimientos de la playa

 

Con el juego de la luz y el mar, junto a esas figuras contemplativas, Sorolla conseguía entonces explicar lo absoluto de un momento, el pintor huérfano retrataba el amor de las jóvenes madres valencianas, capturaba a través de esa especie de realismo impresionista el sentimiento materno que buscó a lo largo de toda su vida para ofrecérnoslo inmortalizado en su obra.

Realismo y figuración

 

Más allá de toda maestría, del control sobre la luz y los pigmentos, está la intencionalidad de la obra que utiliza la particularidad del momento para expresar eternamente la impresión de sentimientos que inmortalizó el artista. De eso se trata el realismo de Sorolla, pero también la figuración de Diego Velázquez el sevillano inmortal, maestro de la pintura universal.

Velázquez aprovecha el retrato para contar la historia de una época, de las reuniones de la corte, del dolor de un pueblo que se materializa de manera subversiva en su pintura, porque conveniente o no, en su afán por atrapar los misterios de la figura humana, va capturando la dureza de un gobernante, el hambre de una mujer, la belleza de un rey o la sumisión de un bufón.

Formas inmortales de expresión

 

Es precisamente la oportunidad de una mirada atrapada en la inmortalidad del sentimiento lo que logra plasmar el artista, a través de corrientes pictóricas como el realismo y la figuración, capaces de permanecer en el tiempo con múltiples y cautivadoras variaciones que conservan intacta su herencia conceptual.