Realismo y figuración
Más allá de toda maestría, del control sobre la luz y los pigmentos, está la intencionalidad de la obra que utiliza la particularidad del momento para expresar eternamente la impresión de sentimientos que inmortalizó el artista. De eso se trata el realismo de Sorolla, pero también la figuración de Diego Velázquez el sevillano inmortal, maestro de la pintura universal.
Velázquez aprovecha el retrato para contar la historia de una época, de las reuniones de la corte, del dolor de un pueblo que se materializa de manera subversiva en su pintura, porque conveniente o no, en su afán por atrapar los misterios de la figura humana, va capturando la dureza de un gobernante, el hambre de una mujer, la belleza de un rey o la sumisión de un bufón.